Prólogo
Por el Dr. Roberto Nicholson
Prof. Emérito de Ginecología.
Universidad de Buenos Aires. Argentina.
Desde que era estudiante de medicina, en la década del '40, ya definida mí vocación de ginecólogo, me planteé cuáles eran las pautas donde se daba la trascendencia social de esta especialidad. Ya entonces, estudié en libros y asistí a conferencias de demógrafos, donde se analizaba el tema de la Explosión Demográfica, ya prevista por el Pastor Malthus a fines del siglo XVIII; la población crecería a ritmo geométrico, en tanto que la alimentación lo haría en forma aritmética. Como lo destaca muy bien el Dr. Barbato, a mediados del siglo XX se planteaba este tema en forma de política de población, pero no todavía como servicio a la persona humana, en el marco de la Salud Reproductiva.
En 1961 me visitó en el Hospital de Clínicas la Lic. Mabel Munist, que dirigía el Centro de Salud en la Isla Maciel, una villa de emergencia vecina al Riachuelo frente a la Ciudad de Buenos Aires. Me trajo diez historias clínicas de mujeres que requerían anticoncepción con métodos seguros, por razones médicas, sociales, mala relación de pareja o económicas; todas abracadabrantes. Me propuso el empleo del método hormonal por vía bucal. Yo tenía ciertas resistencias por razones religiosas, pero consultando con Joaquín Aduriz, un teólogo muy profundo que lamentablemente murió en plena juventud, me explicó que en las Revistas de Teología se discutía el tema, con muchos teólogos a favor de su empleo; eran épocas de Juan XXIII. Con ello accedí al pedido y comenzamos a trabajar en Isla Maciel, donde yo asistía dos veces por semana para dirigir el programa. Poco después inicié, en el Hospital de Clínicas de Buenos Aires, el primer Centro de Planificación Familiar, como se llamaba entonces. La cosa fue tomando crecimiento, y en 1964 la Universidad de Buenos Aires oficializó los dos programas, el de Isla Maciel y el del Hospital de Clínicas. Eran épocas del Presidente Guido y del Rector Olivera.
En 1963 presenté en la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires, el primer trabajo científico sobre el empleo de anticonceptivos hormonales. Fui mal recibido. Dos eximios ginecólogos se opusieron con el argumento de que, una Sociedad de tanto prestigio, no podía admitir trabajos que no trataran específicamente la patología ginecológica u obstétrica.
Sin embargo, al año siguiente, la Sociedad de Esterilidad organizó un simposio internacional sobre el tema con asistencia de oradores chilenos, uruguayos y brasileños. Yo mismo fui relator oficial; el primero que demostró que uno puede ser profeta en su tierra.
La lucha ideológica ha sido y es dura. El mismo Presidente Perón y su ministro López Rega prohibieron la anticoncepción por un decreto de marzo de 1974, y aún hoy existen mentalidades muy conservadoras que siguen pensando igual, sin "interpretar el signo de los tiempos", como decían los profetas del Antiguo Testamento.
Por eso es que el Curso del Dr. Barbato viene de perillas, para colaborar con un cambio de mentalidades. Sobre la base de la ética de la responsabilidad, por la que cada familia pueda tener todos los hijos que desee tener, pero teniendo en cuenta los recursos económicos y sociales para asegurarles la alimentación y la educación que siga el ritmo de los tiempos. Una persona puede acceder al diálogo con Dios a través de la paz que trae la igualdad de oportunidades para todos.
Este Curso a Distancia tiene por objetivo llegar a cada rincón de nuestra patria y, si es posible, de los países vecinos, para que todos juntos caminemos adelante, en la búsqueda de la verdad, de la justicia y del amor.
Dr. Roberto Nicholson
Prof. Emérito de Ginecología
Universidad de Buenos Aires
Argentina